El autocuidado se puede definir como el desarrollo de habilidades personales y cambios en el estilo de vida que generan autonomía y permiten retrasar la morbilidad, contribuyendo a mejorar la calidad de vida; uniendo este concepto con el de cultura, entendida esta última como “…valores y costumbres en los que tiene lugar el comportamiento…”, se puede generar un resultado que la Organización Mundial de la Salud denomina estilos de vida saludables.
Para este importante organismo internacional, los estilos de vida son los patrones de comportamiento con características individuales, sociales, económicas y ambientales que conducen a la salud y cuyas intervenciones deben ir dirigidas no solamente a los individuos sino también a las condiciones de vida socioeconómicas y ambientales.
Es importante que tengas en cuenta que el Informe Lalonde del año 1974 mostró cómo los gastos federales de Canadá se estaban enfocando en la asistencia sanitaria (90 % del gasto sanitario), cuando la mayoría de las muertes se ocasionaba por los factores restantes: estilos de vida (43 %), biología humana (27 %) y medio ambiente (19 %).
Esto generó en Canadá, y posteriormente en la mayoría de los sistemas de salud del mundo, la motivación —fundada en la seriedad de dicho estudio— para cambiar el enfoque de la salud desde uno puramente biológico hacia uno bio-psico-social, priorizando la promoción de la salud y la prevención primaria, consistente esta última en eliminar los factores que puedan causar lesiones antes de que se materialicen.
El Informe Lalonde permitió que los sistemas de salud del mundo volvieran “sus ojos” a la prevención de la enfermedad por encima de la sanación y también darle su lugar merecido a la promoción de la salud, la cual se define como “el proceso que te permite incrementar el control sobre tu salud para mejorarla, estudiando las formas de favorecer una mejor salud en la población”.
Un panorama así se constituye como la estrategia más efectiva para reducir los onerosos costos en atención hospitalaria, aunado además al incremento en la esperanza de vida, la cual en 2026 continúa siendo superior a los 73 años a nivel mundial, generando mayor longevidad y trayendo consigo enfermedades que pueden denominarse crónicas o de larga duración y/o de progresión lenta, como las cardiovasculares, respiratorias, osteomusculares y psicosomáticas, entre otras.
Por consiguiente, la promoción de una cultura del autocuidado se constituye en la mejor estrategia para permitirte incrementar el control sobre tu salud y mejorarla; esto sugiere que adoptes una actitud dinámica en la promoción de estilos de vida y prácticas saludables.
Tu motivación para vivir se da, en gran parte, por la calidad de tu salud, que a su vez está definida en un grado significativo por los hábitos beneficiosos que poseas al llevar un estilo de vida sano, propio de una cultura del autocuidado. Estos hábitos incluyen una alimentación balanceada; aire de buena calidad (aprender a respirar por el diafragma a través de la meditación y la relajación); ingestión suficiente de agua; tomar el sol en proporciones adecuadas; ejercicio físico asesorado inicialmente por un profesional de las ciencias del deporte y la recreación para evitar lesiones; reposo de calidad y suficiente; además de la abstinencia de consumo de tóxicos como el cigarrillo, el exceso de alcohol y, por supuesto, drogas ilícitas, así como una buena disposición mental mediante la meditación y la relajación. Particularmente, las técnicas del Instituto Médico de Sofrología de España son efectivas para meditar, sin demeritar otras aproximaciones.
La alimentación es el hábito que más influye en tu salud, no solo el tipo de comida sino también el momento y la forma de tomarla, pues afectan decididamente tu organismo. No se pretende sustituir con estas líneas el ejercicio de la ciencia de la Nutrición y Dietética, la cual te aconsejo profundamente utilizar, asistiendo a consulta con este profesional.
Es de anotar que el artículo 2.2.1.2.3.1 del Decreto 1072 de 2015, emanado del Ministerio del Trabajo colombiano y vigente en 2026, expresa la necesidad de que las organizaciones destinen horas para actividades recreativas, culturales o de capacitación, quedando claro al tenor de esta normatividad la importancia que, para el Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo, tiene la adopción por parte del aparato productivo de una cultura del autocuidado.
Por último, el pensamiento de Richard Bach, en su libro Ilusiones, nos recuerda que la cultura del autocuidado es un proceso para cultivar semillas de amor hacia nosotros mismos en el terreno de nuestras vidas: “Nunca te conceden un deseo, sin antes también concederte la facultad de convertirlo en realidad”, siendo el deseo de todos tener buena salud y, para esto, debes luchar por convertirlo en realidad.
• Restrepo H, Málaga H. Promoción de la salud: Cómo construir vida saludable. Bogotá; Madrid [etc.]: Editorial Médica Panamericana; 2006.
• Keith D. et al. Comportamiento Organizacional. Décima Edición, Editorial McGraw Hill.
• Organización Mundial de la Salud. Promoción de la Salud. Glosario. Ginebra: OMS; 1998.
• Marc Lalonde. A new perspective on the health of Canadians; 1974.
Organización Mundial de la Salud. Preguntas y respuestas sobre promoción de la salud.
• Bach R. Ilusiones. Editorial Dell Publishing Co., Inc.; 1977.