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La relación entre teletrabajo y entretenimiento

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Una perspectiva global

El presente texto dista mucho de ser un artículo científico o académico. Solo pretende transmitirte la visión de una persona que ha dedicado su vida, primero a la Seguridad e Higiene en el Trabajo (aplicando técnicas reactivas), luego a la Prevención de los Riesgos Laborales (implantando técnicas preventivas) y, por último, a la Seguridad y Salud en el Trabajo (propiciando bienestar y satisfacción laboral), desde hace ya algunos años. He de decir, no sin cierto rubor y orgullo, que esta visión prácticamente abarca casi toda mi vida profesional: comenzó allá por los años ochenta (1980) y se mantiene vigente hasta este año 2026.

Durante todo este tiempo he podido ser testigo de la evolución que han experimentado estas disciplinas. Y aunque no voy a justificar estadísticamente estas opiniones, ya que no es el objeto de este artículo, observo que, a medida que avanzan los años, cada vez hay más trabajadores protegidos y cada día se avanza más en la disminución de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. Extremo que corroboran las tendencias positivas de los indicadores en seguridad y salud laboral cuando se analizan periodos amplios hasta 2026.

Como en todas las actividades humanas, se producen avances y retrocesos que se representan como dientes de sierra en nuestros cuadros de mando, mediante los que visualizamos su evolución positiva o negativa, y que nos permiten entender estas estadísticas como cada vez más halagüeñas en términos globales.

Desde tiempo inmemorial, el trabajo ha transformado y sigue transformando el mundo, a la vez que ha configurado la sociedad moderna y representa la principal fuente de riqueza material y social. Sin embargo, a causa del trabajo mueren, enferman o quedan inválidas de por vida millones de personas todos los años por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. También hay que mencionar que, aunque menos visibles, el trabajo puede ser causa de insatisfacción, sufrimientos, fatiga y desgaste de la salud de los trabajadores.

Los años de vida descienden según el trabajo sea más penoso, se trabaje durante más tiempo o se esté expuesto a mayores riesgos. Pero no es menos cierto que, desde la creación de los sistemas de previsión social en los albores del siglo XX (que nacen en Alemania en 1883 por el Canciller Otto Von Bismarck, como “Ley del Seguro de Enfermedad”, y en España con la promulgación de la Ley de Accidentes de Trabajo, de 30 de enero de 1900 –la celebrada Ley Dato–, considerada la primera disposición que regula el accidente de trabajo, crea el seguro para el mismo y adopta la doctrina del riesgo profesional), se ha pasado de una esperanza de vida media global cercana a los 55 años a una esperanza de vida mundial que hoy, en 2026, supera los 73 años.

Este incremento de casi 20 años en la esperanza de vida de los habitantes del planeta en poco más de un siglo se debe, sin duda, a las evidentes mejoras en las condiciones de vida, los avances médico-sanitarios, las mejoras en las condiciones del trabajo, la educación universal, la potabilización del agua, la canalización y depuración de aguas residuales, los sistemas de bienestar social, etc.; en definitiva, a los avances en todas las áreas de la ciencia y la tecnología.

Si bien los avances tecnológicos aplicados a la actividad productiva han eliminado antiguos riesgos para los trabajadores, también han originado otros nuevos. La utilización masiva de maquinaria redujo la carga física, pero las nuevas tecnologías y la nueva organización del trabajo han aumentado los riesgos posturales y la carga mental. La producción continua, la utilización de nuevas sustancias y nuevos materiales originan riesgos desconocidos para la salud del trabajador, que puede sufrir exposiciones permanentes y masivas.

Teletrabajo, digitalización y nuevos desafíos para la salud laboral

Los rápidos cambios tecnológicos, la digitalización acelerada, la automatización, el trabajo híbrido y remoto, la intensificación de los ritmos laborales y las demandas de mayor productividad y adaptación generan estrés físico y mental.

Esta reflexión sobre la evolución de las condiciones de trabajo y su influencia en la salud de los trabajadores te permite comprender que lo que era tolerable hace unos pocos años hoy ya no lo es, ni laboral ni socialmente. Y aunque, lamentablemente, aún debamos seguir combatiendo prácticas empresariales que anteponen el beneficio económico inmediato al principio elemental de la eliminación y prevención del riesgo, cada día la cultura preventiva, la conciencia social, las legislaciones y el poder coercitivo de los Estados hacen que estas prácticas sean menos rentables y socialmente aceptadas.

Este cambio en la cultura preventiva —aunque todavía insuficiente— ha tenido como protagonistas a los trabajadores, a las organizaciones sindicales y patronales, a las organizaciones nacionales e internacionales y, en definitiva, a todos los agentes sociales que participan en el mundo de las relaciones industriales, unidos en el ideal común de mejorar las condiciones de trabajo y erradicar el accidente de trabajo y la enfermedad profesional derivadas de la falta de medidas preventivas.
Asimismo, cada vez debes prestar mayor atención a la detección, prevención, control y tratamiento de las enfermedades derivadas del trabajo, especialmente aquellas que, como el estrés, pueden tener origen laboral, aunque también interactúen con factores no laborales.

Las tendencias actuales han modificado el contexto organizativo: hoy puedes trabajar prácticamente desde cualquier lugar. Los cambios demográficos, la mayor participación de la mujer en el mercado laboral, el envejecimiento de la población activa, la diversidad intergeneracional en las empresas y el crecimiento del sector servicios configuran un nuevo escenario.

De cara al futuro inmediato, emerge un nuevo marco preventivo impulsado por la inteligencia artificial, la robotización avanzada, la automatización, la digitalización masiva, el uso de big data, las nanotecnologías y las partículas ultrafinas. Estos avances pueden incrementar riesgos ergonómicos y psicosociales frente a los tradicionales, generando lesiones profesionales aún poco conocidas y, por tanto, insuficientemente prevenidas.

En definitiva, debes estar muy atento a lo que algunos denominamos T4.0 (Cuarta Revolución Industrial), que gracias a la globalización y la transformación digital avanza de forma acelerada y afecta masivamente los sistemas productivos y las relaciones laborales, generando problemáticas nuevas para las que todavía estamos construyendo respuestas en 2026.

Para concluir, quisiera que esta exposición sea una llamada a la acción para que, aunque cambien nuestros paradigmas preventivos, sigas aprovechando todos los recursos disponibles para mantener y fortalecer las tendencias que buscan reducir o eliminar las situaciones de riesgo y evitar que el trabajador sufra, enferme o pierda la vida a causa del trabajo.

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