Dentro de las cualidades que debe poseer una persona y la misma sociedad está el valor de la equidad. Este valor, a su vez, implica igualdad y justicia, donde la pluralidad juega un papel importante, abriendo un panorama de oportunidades entre hombres, mujeres y la diversidad de géneros, usando este término para dirigirme de manera inclusiva a toda persona que esté presente en el ámbito laboral. La equidad tiene su componente ético que busca un equilibrio, siendo esta como sinónimo de justicia, ya que también parte de la igualdad. A nivel individual, se busca considerar las necesidades de cada persona, circunstancias o condición.
Se debe reeducar, basados en el valor de la igualdad, una nueva estructura de sociedad que, a pesar de las normas, tradiciones o valores ya existentes, entienda que es una igualdad de derechos, de oportunidades y de responsabilidades. No es decir que los hombres, mujeres u otra identidad de género sean lo mismo; se trata de no discriminación, y no solo de género, sino por otras razones muy comunes, como lo son la nacionalidad, edad, etnia o religión.
En Colombia existen leyes que protegen, promueven y garantizan, a nivel territorial y nacional, sus derechos. La Ley 1257 de 2008 indica una vida libre de cualquier forma de violencia y discriminación sobre la mujer. Esta ley sensibiliza, previene y sanciona toda falta hacia el género femenino.
La Ley 1496 de 2011 promueve la equidad entre hombres y mujeres, garantizando la igualdad salarial y los tipos de retribuciones por el trabajo realizado; de esta manera, el empleador asegura las mejores condiciones laborales.
El trabajo es una oportunidad para desarrollar el potencial de los trabajadores, aportar talento, crear y construir con el fin de mejorar las cosas. Además de una remuneración económica, otro factor determinante es el clima laboral; cada empleador o líder debe garantizar ese ambiente laboral positivo para sus colaboradores. De esta forma, se logra influenciar positivamente el estado de ánimo de hombres y mujeres y, por ende, el rendimiento y la productividad de la empresa.
Las claves para fomentar las buenas prácticas laborales son fomentar el trabajo en equipo, enfocándose en un objetivo común para perseguir la misma meta; es por eso que cada rol del empleado es importante en ese proceso. Un buen líder reconoce y reúne los esfuerzos individuales, las ideas y opiniones para la toma de decisiones.
Es fundamental contar con un equipo multidisciplinario y homogéneo. Al momento de crear un equipo de trabajo, es importante que se compartan valores y compromisos; esto genera confianza, siendo este un elemento principal para impulsar un buen ambiente laboral, en donde entren todos los participantes y conozcan sus habilidades, entiendan sus roles y se ayuden mutuamente.
Involucrar a todos en las decisiones, motivar a hombres y mujeres a compartir opiniones y obtener esta retroalimentación hará más fácil implementar cualquier cambio y estrategia. Es importante reconocer los logros en forma individual, pero es clave que la recompensa se le dé a todo el equipo.
Se debe promover el respeto; esto debe empezar por el trato del líder hacia sus colaboradores. Por ejemplo, pedir de forma brusca y elevar la voz demostrará falta de liderazgo y empatía; promover el respeto fomenta la armonía en el equipo.
Realizar actividades fuera del trabajo entre compañeros refuerza lazos; además, es una manera ideal para combatir el estrés a través de un ambiente diferente. La integración es importante para mejorar el clima organizacional.
Una buena práctica laboral impulsa la eficiencia, no solo de sus empleados, sino del país y de sus organizaciones. Mejora el acceso, permanencia y desarrollo de las mujeres en el mercado laboral remunerado, entre otros aspectos.
La organización puede obtener el Certificado de Buenas Prácticas Laborales Responsables por medio de la entidad Icontec. Esta entidad se compromete a hacer revisiones sistemáticas del cumplimiento de los procesos y las diferentes áreas de la empresa.
El desarrollo sin igualdad de género no es desarrollo ni es sostenible. La igualdad de género es un requisito para el crecimiento económico, la prosperidad y la competitividad y, por tanto, para la sostenibilidad. Esto no se trata de ayudar solo a las mujeres y no es un asunto que solo deben impulsar ellas. A todos nos corresponde incorporar la equidad de género.
• Departamento Nacional de Planeación. Ley 1257 de 2008. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=34054
• Secretaría del Senado. Ley 1496 de 2011. http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_1496_2011.html