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Maquinaria, herramientas y energías peligrosas: claves para prevenir los accidentes más graves en el sector agropecuario

Importante

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Introducción

El agro colombiano es un sector estratégico para la economía nacional y la seguridad alimentaria. Sin embargo, también es uno de los más expuestos a riesgos laborales. El contacto directo entre trabajadores y herramientas como motosierras, guadañas, machetes, equipos de corte, sistemas de transmisión y tractores genera una alta accidentalidad. A esto se suman riesgos químicos, biológicos, físicos y ergonómicos, que complejizan la realidad de la seguridad en el campo.

En la agricultura, por la diversidad de tareas que se llevan a cabo, es variado el uso de las herramientas manuales que se requieren para las labores. Podemos disponer para las tareas agrícolas: sierras, hachas, palas, azadores, machetes, picos, macanas, chuzas, limas, entre otras, encontrándose estas de diversas formas y tamaños.

Así mismo, para labores agrícolas misceláneas se pueden utilizar: tijeras, alicates, serruchos, destornilladores, cinceles, llaves, tenazas, mazos, martillos, entre otras.

Como se observa, es amplia la gama de herramientas manuales que la actividad demanda. Estas, de acuerdo con la tarea que se desarrolle, deberán tener sus propias características de seguridad y diseño ergonómico, con el fin de garantizar una tarea segura y práctica para el operario.

Las herramientas manuales se pueden definir como instrumentos de trabajo utilizados generalmente de forma individual que únicamente requieren para su accionamiento la fuerza motriz humana.

Las labores en agricultura demandan herramientas para una cantidad de labores, entre ellas:

• Poda de árboles.
• Tala de árboles.
• Labores de siembra.
• Cosecha de productos.
• Preparación de suelos.
• Corta de pastos.
• Corta de malezas.
• Construcción de drenajes.
• Construcción y mantenimiento de cercas. Herraje y marcado de ganado.
• Mantenimiento de instalaciones.
• Mantenimiento de maquinaria y equipo.

Las herramientas manuales utilizadas en las labores agrícolas se pueden subdividir en:

• Herramientas con bordes filosos (cuchillos, hachas, palas, macanas, etc.).
• Herramientas de golpe (martillos, cinceles, etc.).
• Herramientas de corte (tenazas, alicates, tijeras, etc.).
• Herramientas de torsión (destornilladores, llaves, etc.).

Los accidentes más comunes por el uso de herramientas manuales en la actividad agrícola son:

• Golpes y cortes en las manos u otras partes del cuerpo.
• Lesiones oculares por proyecciones.
• Traumas osteomusculares por sobreesfuerzo en las tareas.

Algunas de las principales causas de los accidentes por uso de herramientas manuales son:

• Falta de capacitación en la utilización de herramientas manuales.
• Utilización de herramientas defectuosas o de baja calidad.
• Falta de mantenimiento o mantenimiento inadecuado.
• Ausencia del uso de equipo de protección personal.
• Almacenamiento y transporte inadecuado.
• Ausencia de orden y limpieza en los lugares de trabajo.

Criterios preventivos básicos

Con el fin de controlar los factores de riesgo en la utilización de herramientas manuales, se debe establecer un programa preventivo de seguridad que contemple las siguientes medidas:

• Capacitación periódica en el uso de las herramientas.
• Establecer un adecuado programa de mantenimiento.
• Establecer programa de orden y limpieza en los puestos de trabajo.
• Uso de equipo de protección personal requerido.
• Definir programas de bloqueo efectivo en equipos e instalaciones.
• Fortalecer el proceso de adquisición y selección de herramientas, según la labor a realizar.

Mantenimiento

El perfecto estado que requieren las herramientas demanda una revisión periódica por parte del personal especializado. Este control puede realizarse mediante control centralizado o bien mediante supervisión a cargo de jefes de grupo.

• Las herramientas deben mantenerse limpias, afiladas y las articulaciones engrasadas para evitar oxidación.
• El mantenimiento de las herramientas debe realizarse en forma diaria, cuando estas se ensucian por su uso.
• Se debe lavar o limpiarlas para posteriormente colocarlas en su lugar asignado.
• Los usuarios de las herramientas no deben utilizar las mismas si estas se encuentran en mal estado. Deben ser retiradas y marcadas para evitar que otros las utilicen.
• Una herramienta en mal estado puede ser fuente de accidentes, a la vez, no permite que los trabajos se realicen con seguridad y rendimiento.

Capacitación – Utilización

Al iniciar cualquier tarea, se debe escoger siempre la herramienta apropiada y revisar que esté en buen estado. La capacitación y formación de los trabajadores por parte de los mandos medios en el uso correcto de las herramientas son fundamentales. Además, entre otras cosas, debe tomarse en cuenta las siguientes precauciones:

• Elegir la herramienta idónea al trabajo que se vaya a realizar, considerando la forma, el peso y las dimensiones adecuadas desde el punto de vista ergonómico.
• Las herramientas no deben utilizarse para fines distintos de los previstos, ni deben sobrepasarse las capacidades para las que están diseñadas.
• Comprobar que los mangos no estén astillados o rajados y que estén perfectamente acoplados y sólidamente fijados a la herramienta (martillos, sierras, limas, chuzas, machetes, palas, etc.).
• Verificar que las mordazas, bocas y brazos de las herramientas de apriete estén sin deformar (llaves, alicates, tenazas, destornilladores, etc.).
• Cuidar que las herramientas de corte y de bordes filosos estén perfectamente afiladas (cuchillos, tijeras, cinceles, sierras, etc.).
• Vigilar el estado del dentado de las limas, sierras, llaves, etc.

Cuando deban emplearse equipos de protección personal, velar que sean de buena calidad y que el operario conozca cómo utilizarlos.

Panorama Actual

• Accidentes laborales en Colombia (2025): 534.444 eventos.
• Tasa nacional: 3,96 accidentes por cada 100 trabajadores.
• Sector agropecuario: 11,22 accidentes por cada 100 trabajadores (la más alta).
• Muertes laborales: 438 en total, con alta proporción en el agro.

El agro colombiano concentra la mayor tasa de siniestralidad, reflejo de la informalidad laboral, la baja tecnificación segura y la falta de cultura preventiva.

Maquinaria agrícola: cuando la potencia también representa un riesgo

La mecanización ha incrementado la productividad del agro colombiano, pero también ha incorporado nuevos riesgos asociados con la operación, el mantenimiento y la interacción entre las personas y los equipos. Los accidentes más graves suelen estar relacionados con atrapamientos, vuelcos, atropellamientos y contacto con partes móviles de la maquinaria.

Equipos con mayor potencial de riesgo

EquipoRiesgos más frecuentes
Tractores agrícolasVolcamientos, atropellamientos y pérdida de control.
Toma de fuerza (PTO)Atrapamientos en ejes y cardanes por ausencia o deterioro de las guardas de protección.
Implementos agrícolasCortes, golpes y atrapamientos durante el acople o desacople de equipos.
RemolquesCaída de cargas, volcamiento y fallas en el enganche.
Cosechadoras y equipos autopropulsadosContacto con mecanismos de corte, partes móviles y puntos de atrapamiento.

Energías peligrosas: riesgos que permanecen incluso cuando la máquina está apagada

Una de las causas más frecuentes de accidentes graves durante las actividades de mantenimiento es la presencia de energías peligrosas que permanecen almacenadas en los equipos, incluso cuando estos se encuentran fuera de operación.

En el sector agropecuario es común intervenir tractores, sistemas de riego, equipos de bombeo, mezcladoras, bandas transportadoras, molinos, sistemas hidráulicos y otra maquinaria para realizar limpieza, mantenimiento o reparación. Si estas intervenciones se realizan sin controlar completamente las fuentes de energía, pueden producirse arranques inesperados, liberación de presión o movimientos repentinos de componentes mecánicos capaces de ocasionar lesiones graves.

Entre las principales fuentes de energía presentes en las labores agropecuarias se encuentran:

1. Energía eléctrica: sistemas de bombeo, motores, tableros eléctricos y equipos de riego.

2. Energía mecánica: partes móviles, ejes de transmisión, poleas, engranajes y correas.

3. Energía hidráulica: cilindros, sistemas de elevación y maquinaria con accionamiento hidráulico.

4. Energía neumática: equipos accionados mediante aire comprimido.

5. Energía gravitacional: implementos elevados, tolvas, compuertas o cargas suspendidas.

6. Energía por presión o energía almacenada: resortes, acumuladores hidráulicos y sistemas presurizados.

La gestión de estas fuentes requiere procedimientos específicos que aseguren el aislamiento de la energía antes de intervenir cualquier equipo. En este contexto, la implementación de programas de Bloqueo y Etiquetado (LOTO) constituye una de las medidas de control más efectivas para prevenir arranques inesperados y la liberación accidental de energía durante las actividades de mantenimiento.

Aunque tradicionalmente estas prácticas se asocian con la industria, su aplicación en el sector agropecuario resulta igualmente importante, especialmente en explotaciones que utilizan maquinaria agrícola, sistemas de riego, plantas de beneficio, equipos pecuarios o instalaciones agroindustriales.

Tabla Comparativa de Riesgos

CategoríaEjemplosConsecuenciasMedidas preventivas
MecánicosMotosierras, Machetes, tractoresCortes, atrapamientos, amputacionesEPP, capacitación, barreras físicas
FísicosRuido, calor, electricidadHipoacusia, insolación, electrocuciónPausas activas, protección auditiva, mantenimiento eléctrico
ErgonómicosCosecha manual, cargas pesadasLumbalgias, tendinitis, fatigaErgonomía, rotación de tareas, pausas
QuímicosPlaguicidas, fertilizantesIntoxicaciones, cáncer, problemas respiratoriosUso de mascarillas, guantes, sustitución de químicos
BiológicosInsectos, serpientes, bacteriasZoonosis, infecciones, alergiasVacunación, higiene, control de plagas

Tendencias y Experiencias

• Tecnificación segura: maquinaria con sistemas de protección automática.
• Digitalización: sensores para monitoreo en tiempo real de fallas.
• Capacitación virtual: programas adaptados a comunidades rurales.
• Experiencia: reducción del 30% en accidentes por atrapamiento tras implementar protocolos de mantenimiento seguro.

Reflexión técnica: la seguridad no depende solo de la normativa, sino de la cultura preventiva en el campo. La resistencia al cambio y la informalidad son barreras críticas que deben superarse mediante educación y acompañamiento técnico.

Conclusiones

1. El agro colombiano presenta la mayor tasa de accidentalidad laboral.

2. El contacto hombre–máquina es el principal factor de riesgo, pero los riesgos químicos, biológicos, físicos y ergonómicos también son críticos.

3. Las tendencias tecnológicas y de capacitación ofrecen oportunidades de transformación.

4. La construcción de una cultura preventiva es el mayor reto en zonas rurales con alta informalidad.

La mecanización del sector agropecuario ha impulsado importantes avances en productividad y eficiencia; sin embargo, también ha incrementado la exposición de los trabajadores a riesgos asociados con el uso de maquinaria, herramientas y diversas fuentes de energía. La prevención de estos accidentes requiere una gestión integral que combine equipos seguros, mantenimiento preventivo, procedimientos de trabajo, capacitación continua y el control efectivo de las energías peligrosas antes de cualquier intervención.

Fortalecer una cultura preventiva en el campo significa reconocer que cada inspección, cada mantenimiento realizado de forma segura y cada decisión orientada a controlar los riesgos contribuyen a proteger la vida de los trabajadores y a garantizar la sostenibilidad de las actividades agropecuarias.

La prevención de los riesgos mecánicos requiere combinar conocimiento técnico con entrenamiento práctico. En Posipedia encontrará la Comunidad Nacional de Conocimiento en Riesgos Mecánicos (CO-6), un proceso educativo que promueve prácticas seguras frente al uso de máquinas y herramientas, mediante contenidos técnicos y recursos especializados para fortalecer la gestión preventiva.

Como complemento, Ruta Naranja ofrece experiencias de aprendizaje que fortalecen las competencias para la actuación en caso de emergencias y el control de riesgos mecánicos.

Bibliografía

• Consejo Colombiano de Seguridad. (2026). Siniestralidad laboral en Colombia – Año 2025. CCS.

• Instituto IDIAT. (2025). La siniestralidad agrícola pone en alerta al sector rural de Colombia. IDIAT.

• Ministerio de Minas y Energía. (2024). Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas – RETIE. Bogotá: Minenergía.

• Ministerio del Trabajo. (2015). Decreto 1072 de 2015: Decreto Único Reglamentario del Sector Trabajo. Bogotá: MinTrabajo.

• Ministerio del Trabajo. (2019). Resolución 0312 de 2019: Estándares mínimos del SG-SST. Bogotá: MinTrabajo.

• Gamma. (2025). Guía integral para el control de energías peligrosas en el marco del SG-SST colombiano.

• Oviedo Mesa, K. Z. (2025). Análisis de la accidentalidad laboral en el sector agrícola colombiano. Universidad Industrial de Santander.

• Organización Internacional del Trabajo. (2024). Seguridad y salud en la agricultura: retos globales. OIT.

• Instituto Nacional De Seguros – ins-cr.com/media/2734/1007790_folletousodeherramientasenagricultura_web.pdf

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