Alentar el puesto de trabajo ya no es posible; con la llegada de la pandemia, las empresas debieron afrontar la transformación económica, social y tecnológica, reconociendo que el desempeño se evalúa por procesos y no por funciones.
Las organizaciones ven más la importancia del cumplimiento de metas y objetivos que cumplir con un horario de trabajo.
El punto está en que, cuanto más gozamos de bienestar, más productivos somos, pues el trabajo en casa está ofreciendo esas comodidades, y en el futuro próximo las organizaciones reflejarán esos aspectos en su productividad, desarrollo y crecimiento empresarial, porque desde la comodidad de un traje o calzado hasta el ambiente laboral, tanto estructural como las relaciones personales con los compañeros, influyen significativamente en la entrega final de un producto o servicio.
La Organización Mundial de la Salud ha sido enfática en decir que la salud mental abarca una amplia gama de actividades directa o indirectamente relacionadas con el componente de bienestar mental, incluido en la definición de salud que esta organización nos da:
«Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Esto conlleva que las personas desarrollen su potencial y trabajen de forma más productiva y comprometida con sus responsabilidades.
Somos personas, somos seres humanos con capacidades y habilidades diversas, pero que, con el pasar del tiempo, hemos tenido que convivir con ese enemigo mortal desencadenante de enfermedades llamado “estrés”.
Podríamos llamarla la nueva revolución industrial, donde las organizaciones deben replantear su actuar con los trabajadores, el medio ambiente, la comunidad, el cliente, etc., pero sin sobrecargar de responsabilidades.
Contar con un trabajador que despierte todos los días con ganas de realizar sus actividades contribuye a la misión de la organización.
La optimización de los procesos puede ser una estrategia muy amplia y útil al momento de querer ser eficientes, que, combinada con la creatividad y la innovación, dos conceptos que en la actualidad se habla bastante, pero que en la realidad pocos están aplicando. Sin embargo, es de conocer que, llevándolos a cabo, se logrará que la empresa pueda sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo.
Innovar en los procesos y crear nuevas maneras de hacer las cosas fortalece la cultura organizacional, aspecto intangible que adquiere una empresa por medio de los grupos de interés.
El triunfo de sus negocios estará relacionado con el nivel de creatividad e innovación que haya implementado en los mismos, favoreciendo los índices de crecimiento, rentabilidad y sostenibilidad. Además, será de utilidad para el desarrollo del trabajador, su crecimiento personal y profesional, que se reflejará en no llegar a calentar un puesto.
Organización Mundial de la Salud