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Respeto por lo público, de nadie y de todos

Respeto por lo público, de nadie y de todos - Creación e innovación - Edición 6 - Hero

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El sistema de calidad

Las mediciones pendientes están relacionadas con factores que trascienden el aseguramiento, en el cual está claro el panorama en cuanto a coberturas, montos y condiciones, tales como comisiones de aseguradores, fácilmente cuantificables y que, de hecho, se controlan.

Se trata más bien de analizar, de manera general y en todo el contexto, a los actores involucrados en el siniestro, en el cual costos e indicadores requieren ser reconocidos con los matices propios de cada actor del sistema y las realidades significativas en términos de resultados y medición de los mismos.

Para la empresa, el análisis de los costos por accidentalidad y enfermedad laboral se divide en dos grandes grupos: costos directos o asegurados y costos indirectos o no asegurados. Los costos directos son poco o nada gestionables, dado que corresponden a la prima que da acceso al plan de beneficios (acceso al sistema de salud y la compensación económica por los daños causados) de la ARL establecida con base en el riesgo inherente de la actividad económica.

En la parte oculta se encuentran los costos indirectos o no asegurados, que corresponden a daños en procesos, pérdidas de tiempo, adopción de medidas correctivas, ineficiencias, entre otros; es decir, los costos asumidos por la empresa que, por regla general, en la práctica no se valoran.

En Administración del Control de Pérdidas de 1970, por F. Bird y F. Fernández, la conclusión más importante a este respecto es que los costos de los accidentes están en una relación de 1 a 3 o de 1 a 5; es decir, que los costos indirectos pueden ser de 3 a 5 veces más onerosos que los costos directos. Esta presentación ha sido problemática, ya que no se han mostrado los datos que respaldan estas estimaciones, lo que ha llevado a que este planteamiento quede en el terreno de lo anecdótico, sin aplicación práctica.

Para avanzar en estos conceptos, el primer obstáculo a resolver es la cuantificación de los costos indirectos, de modo que posteriormente se puedan establecer, por ejemplo, mediante la tasa interna de retorno (TIR), dentro del plan de trabajo anual de la empresa. Está claro que el empresario requiere datos concretos y sustentables para tomar decisiones y evidenciar una gestión efectiva.

Se han desarrollado métodos para estimar los costos indirectos; sin embargo, la dificultad radica en la falta de consistencia por parte de las empresas en la aplicación de un método. Por ejemplo, el modelo planteado por el INSHT considera la siguiente agrupación de variables, cada una compuesta por subcategorías para valorar el costo del accidente:

• Tiempos perdidos

• Costos salariales directos y derivados de la seguridad social

• Valoración económica de daños materiales

• Costos salariales indirectos

• Repercusión en el proceso productivo

• Costos intangibles

• Costos Generales: Daños a terceros, sanciones y multas, honorarios de profesionales, equipos y material de primeros auxilios, algunos de los aspectos que evalúan, para el ítem costos generales.

Entonces, el punto no es la falta de método sino de la aplicación consistente y constante que permita evaluar los costos indirectos para después poderlos llevar a la cuantificación como indicador en la TIR.

Para las administradoras de riesgos laborales, como aseguradoras, el desempeño queda determinado por el índice combinado, que mide el equilibrio entre primas y siniestralidad. Este equilibrio puede ser resultado de la optimización de los diferentes componentes de costo de la operación, y no necesariamente de la efectividad de las estrategias y programas preventivos en Seguridad y Salud en el Trabajo implementados en sus empresas afiliadas.

El Decreto No. 2923 de 2011 de Garantía de Calidad establece que se debe desarrollar un sistema de información que, entre otros propósitos, sirva para orientar a empresarios y trabajadores de manera objetiva en la selección de la ARL, en función de la calidad y efectividad de los servicios de promoción y prevención.

La manera de realizar esta tarea es mediante el desarrollo de métodos y modelos estandarizados, con el aporte de disciplinas como la economía o la estadística, que midan el impacto de la inversión en actividades de promoción y prevención sobre la accidentalidad y la siniestralidad de las empresas. Este tipo de indicador tiene validez a nivel macro sobre el desempeño de la ARL, ya que considera la inversión en promoción y prevención y los costos de siniestralidad, administrativos, entre otros, sin incluir la inversión y costos de la empresa.

Los modelos de diferencias en diferencias (DD) son posiblemente la especificación econométrica más utilizada para analizar el efecto o impacto de un cambio sobre un sistema; en este caso, la inversión en promoción y prevención sobre el costo de la siniestralidad. No obstante, es necesario continuar la búsqueda del método que mejor se ajuste a las particularidades del Sistema de Riesgos Laborales.
Los aspectos relacionados con la medición de la afectación en el trabajador, como resultado de lesiones de origen laboral, parecen definirse en el dictamen de pérdida de capacidad laboral o cierre del caso. En este punto, la mayoría de los servicios médicos ya han sido reconocidos por la ARL, y solo resta establecer las secuelas para tasar los daños. Sin embargo, no se ha estudiado con suficiente profundidad qué ocurre con los trabajadores una vez quedan en condición de discapacidad, ni el impacto económico y social para ellos y sus familias.

En 2004, la Comisión Europea publicó el Statistical analysis of socio-economic costs of accidents at work in the European Union, en el que presenta una encuesta sobre el impacto en el entorno familiar, social y económico de los trabajadores que han sufrido lesiones incapacitantes. No es el propósito de este texto evaluar su metodología o resultados, sino evidenciar la existencia de antecedentes que permiten profundizar en el análisis del elemento más vulnerable del Sistema de Riesgos Laborales y la necesidad de desarrollar estudios similares en el país.

Como conclusión, quienes están comprometidos con la Seguridad y Salud en el Trabajo tienen la responsabilidad de impulsar la medición objetiva de todas las iniciativas, estrategias, productos y programas, ya que, como lo postuló Lord Kelvin hace más de 100 años: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada… siempre”.

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